¿Qué significa realmente “autismo de funcionamiento moderado y bajo”?
La principal diferencia con el autismo de alto funcionamiento no es el nivel de inteligencia, como suele creerse erróneamente.
El nivel de funcionamiento no refleja las capacidades cognitivas, sino: el grado de autonomía, las características de la comunicación, la flexibilidad conductual, la tolerancia al cambio y la necesidad de una estructura externa.
Cómo se manifiesta el autismo de funcionamiento moderado y bajo
1. Comunicación
Lenguaje limitado o ausente, ecolalia o uso del habla fuera de un contexto social, dificultad para comprender instrucciones abstractas y preferencia por formas visuales de comunicación.
2. Conducta y autorregulación
Alta ansiedad ante los cambios, fuerte necesidad de rutinas, sobrecarga sensorial por ruido, luz y grandes grupos de personas; movimientos estereotipados como forma de autorregulación.
3. Autonomía
Dificultades para planificar, problemas para cambiar de una tarea a otra, necesidad de una estructura diaria externa y dependencia de algoritmos claros y repetibles.
4. Interacción social
Poco o ningún interés en roles sociales, dificultad para comprender normas sociales no escritas y problemas para trabajar en equipo dentro del formato laboral convencional.
Autismo de alto funcionamiento
El lenguaje suele estar preservado, existe mayor capacidad de adaptación, mayor habilidad para el “enmascaramiento” y una posible integración en el mercado laboral estándar.
Autismo de funcionamiento moderado y bajo
El enmascaramiento es casi imposible, la adaptación a entornos caóticos resulta destructiva y el mercado laboral estándar, en su forma actual, es en gran medida inaccesible, aunque el potencial de trabajo existe.
La diferencia no está en la capacidad de trabajar, sino en las condiciones bajo las cuales el trabajo se vuelve posible.
El autismo de funcionamiento moderado y bajo es incompatible con un modelo laboral socialmente sobrecargado, basado en la comunicación constante, la incertidumbre y la presión sensorial.
Con un entorno adecuadamente organizado —con roles claros, instrucciones visuales, tareas repetitivas, mínima interacción social y una carga sensorial reducida— estas personas pueden realizar un trabajo real, de alta calidad y con sentido.
La mayoría de las iniciativas sociales se centran en personas con autismo de alto funcionamiento porque son más fáciles de integrar en el sistema existente.
Las personas con necesidades de apoyo moderadas y altas continúan quedando fuera de este sistema y en una posición vulnerable. Nuestro proyecto está dirigido precisamente a este grupo: crear empleo, oportunidades laborales, vínculos sociales y posibilidades de realización adulta como una etapa lógica y necesaria de la vida.